sábado, 9 de agosto de 2008

Qué culpa tiene la coca

http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=114155
Por Alfredo Rangel
Fecha: 08/02/2008 -1370 - Revista SEMANA

Se acaba de realizar una gran Cumbre Regional de Drogas, Seguridad y Cooperación que involucró 25 países, muchos centroamericanos, además de Colombia, México y Venezuela. Oportuno y necesario reconocimiento de que el narcotráfico es un problema regional que debe ser combatido regionalmente por medio de mayores cooperación y coordinación de las autoridades. Loable iniciativa para el corto plazo, pero que no da espacio al optimismo en el largo plazo. En el caso de la cocaína, la guerra contra la producción y el consumo se está perdiendo, en Colombia y en el mundo. Y este tipo de cumbres no va a cambiar la situación.

Después de centenares de colombianos extraditados, de miles de kilos de cocaína y de insumos decomisados, de la destrucción de los más importantes carteles de la droga y de más de medio millón de hectáreas de cultivos de coca fumigados, Colombia está produciendo hoy tres veces más toneladas de cocaína que hace 10 años, con la mitad del área que entonces había sembrada de coca. Los cultivos disminuyeron, pero la producción aumentó porque aumentó el consumo mundial. Pero en nuestra insistencia absurda de señalar la mata de coca como el enemigo principal, hemos erradicado sin éxito la totalidad de los cultivos ilícitos por lo menos 10 veces durante los últimos años.

Estéril esfuerzo pues, según Naciones Unidas, la productividad se ha incrementado espectacularmente: para producir una tonelada métrica de cocaína hoy se requieren 134 hectáreas de coca, mientras que hace unos años se necesitaban 234 hectáreas. Al mismo tiempo, la fumigación es cada vez más ineficiente: hace seis años para erradicar una hectárea era necesario fumigar tres, ahora hay que fumigar 26. La dispersión de los cultivos, su ocultamiento, la protección de las hojas con melaza, etcétera, hacen la fumigación cada vez más onerosa e ineficiente. Y, para completar el cuadro del fracaso, la resiembra es mayor que la erradicación.
Hay que reconocerlo, la guerra contra las plantaciones de coca está perdida. La razón es que la lucha contra el consumo de cocaína se está perdiendo, como lo demuestra la estabilidad de la demanda en Estados Unidos -seis millones de consumidores-, el aumento en Europa -España, Gran Bretaña, Italia, Irlanda, Países Bálticos, entre otros-, y en América Latina -Brasil, Argentina y Chile, sobre todo-. Así pues, ni por el lado de la oferta -Perú y Bolivia también aumentaron su producción-, ni por el lado de la demanda hay éxito en la lucha contra la cocaína. En Londres una raya de cocaína vale menos que una cerveza en un pub; "Tú eres mi cocaína.." canta Carla Bruni, esposa de Sarkozy, a su amado...

Algo se está haciendo mal. Habría que cambiar el enfoque del problema de las drogas ilícitas. Pero Europa continúa indiferente; Estado Unidos, intransigente, y Colombia, reincidente en una estrategia fracasada. Aunque, claro, Estados Unidos es complaciente con su producción interna: allí la marihuana es hoy el cultivo de mayor valor, por encima del maíz, el trigo y el algodón, sumados. Es el principal cultivo en 12 estados, uno de los tres principales en 30 estados, y uno de los cinco principales en 39 estados. Su valor, estimado en unos 35.000 millones de dólares, es 10 veces el valor de toda la producción agrícola de Colombia. A pesar de esto, allá no se ha fumigado ni una sola hectárea de marihuana y más bien se avanza hacia la legalización del consumo.

Hace exactamente 10 años la ONU se fijó como meta tener un mundo libre de drogas ilícitas en 2008. El año llegó y la meta, obviamente, no se cumplió, por irreal, utópica y absurda. Este año podríamos conmemorar semejante disparate con algo más sensato. Por ejemplo, una revisión global, a fondo y sin prejuicios ideológicos, del enfoque prohibicionista vigente, y un examen sin prevenciones de otras alternativas, como la descriminalización gradual de algunas drogas ilícitas.

Pero esto no será posible mientras sigamos pensando que el problema principal es la metodología para contar las matas de coca, o que el narcotráfico es fundamentalmente un problema de policía. ¡Qué culpa tiene el tomate...! cantábamos alborozados y distraídos en nuestra adolescencia. Pues es hora de que pensemos seriamente en que frente a la dimensión y la complejidad del problema del narcotráfico... ¡qué culpa tiene la coca!

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